lunes, 27 de mayo de 2019

Cuando notamos la falta de mamá

Es como el aire que respiramos, está siempre ahí y sólo notamos su importancia cuando nos falta", de esa manera se expresó sobre la madre, la escritora coreana autora de “Por favor cuida de mamá”. Esta falta es la que está en muchas historias, como la que paso a relatar.

Una noche mientras comíamos con mamá, escuchamos la historia de una mujer, quien nos contó algo de su mundo. Éramos cinco hermanos - nos contó la mujer – quedamos huérfanos de madre cuando nació el último hermano. Para entonces tenía 8 años y el mayor de nosotros apenas 10. Nuestro padre nos “repartió” a mí y a mis hermanos entre los familiares, como si se tratara de ropas. Relata que así se decidió su suerte y ella fue a parar con un familiar de quien sólo recibió maltratos. Y en cada maltrato le recordaba que nadie podría reclamar por ella, que su madre estaba muerta y que a nadie le interesaba su vida, que más bien agradezca que la hayan “recogido”. 

Para la mujer de la historia, madre es madre. Palabras que para quien su madre ha estado siempre ahí, resultan una redundancia, pero para esa mujer no es redundancia, es su manera de expresar su falta. Ella se imagina una historia diferente con su mamá viva. 

Pero esta es una pequeña historia de muchas que quedan en el anonimato o en un número o índice de las estadísticas sobre la mortalidad materna. En Bolivia, una publicación del CIDES UMSA 2017, lo explica a partir de cuatro indicadores principales como son: 1) la razón de mortalidad materna, 2) la tasa de mortalidad materna, 3) el riesgo de morir por una causa materna, y 4) la mortalidad materna proporcional.

De acuerdo al estudio, la razón de mortalidad materna es la probabilidad de morir que una mujer enfrenta cada vez que está embarazada. Pero este riesgo no es individual sino colectivo para todas las embarazadas de un determinado territorio y en un periodo especifico. Para el 2011 este indicador era de 160 de muertes maternas por 100.000 nacidos vivos. 

La tasa de mortalidad materna, por su parte, mide el impacto del hecho vital en la población de mujeres en edad fértil (embarazadas o no) de un territorio y periodo determinados. Se trata de una verdadera tasa porque el numerador está contenido en el denominador de la formula. Sin embargo, el estudio aclara que la magnitud de este indicador resulta habitualmente sobrestimada porque en el numerador quedan incluidas defunciones maternas correspondientes a mujeres menores de 15 y mayores de 49 años que no están representadas en el denominador. En el 2011 la tasa de mortalidad materna fue de 20,6 muertes maternas por 100.000 mujeres en edad fértil. 

El riesgo de morir por una causa materna durante el ciclo reproductivo biológico, es la probabilidad de morir que enfrenta cada mujer durante 35 años de su vida, entre los 15 y 49. Para el 2011 esta tasa fue del 7,2. Según el estudio, este indicador es posiblemente el más elocuente de los indicadores, porque reflejaría la real diferencia en el riesgo de muerte materna.